La historia del Tambor Mayor (Parte I)
La historia del Tambor Mayor (Parte I)

Fotos: Joel Río González

Cuando de jonrón se habla en Cuba, no puede faltar el nombre de este fornido mocetón de 6.1 pies de altura que desaparecía pelotas cual comerse un dulce se tratara. 487 jonrones en torneos nacionales, 99 en torneos oficiales en la Arena Internacional, y otros 15 más con la casaca de las 4 letras en torneos no oficiales aseveran que, el jonrón en Cuba tiene nombre propio: Orestes Kindelán Olivares.

Orestes Kindelán nació en Palma Soriano, el 1ro de noviembre de 1964. En su niñez, no le gustaba mucho el beisbol, aunque siempre le pegó bien a la pelota, se inició en el voleibol, aunque muy pronto descubrió que su destino estaba en el deporte de las bolas y los strikes. En su primera competencia municipal, en los dos primeros juegos, conectó solo dos hits, ambos cuadrangulares, muestra del poder natural que siempre lo acompañó.

Orestes fue avanzando por la pirámide deportiva, En 1977 ingresa a la EIDE, y en 1979 participa en los Juegos Escolares en Cárdenas. Luego pasa al instituto Manuel Fajardo, donde permaneció 4 años hasta que logró iniciarse en nuestros clásicos nacionales.

La labor desplegada por el Kinde en la pelota cubana aún brilla como algo trascendental. Desde aquel lejano 1982, en un Equipo Cuba juvenil donde descollaban nombres tales como: Antonio Pacheco, Lázaro Vargas, Juan Padilla, Jorge García, René Arocha, Faustino Corrales, Pablo Miguel Abreu y Armando Ferreriro, allí demostró cuanto valía, desapareciendo varias pelotas y luego, en una gira por México, disparó 6 cuadrangulares en 15 partidos.

El debut de Kindelán en Series Nacionales se da en la XXI Serie Nacional (1981-1982), exactamente el 20 de diciembre de 1981. Si bien en sus primeros torneos no explotó todo su potencial, lo cierto es que sus números no fueron para nada despreciables y serían el preludio de lo que, a partir de 1986, se convertiría este gran slugger. Un AVE de 286 (762-218), con 72 extrabases (34 dobles, 2 triples y 36 HR), una frecuencia jonronera de 21.17. 223 Carreras producidas (121 anotadas y 138 remolques), frecuencias de empujadas de 5.21 y de producidas de 3.74, un SLU de 478, un factor poder de 192, un porciento de embasados OBP de 366, y un OPS de 844, fue su rendimiento en sus primeras 4 campañas en Series Nacionales.

Ya en el año 1985 hizo su debut con la selección nacional en la Copa Intercontinental de Edmonton, allí el bisoño Kindelán, aunque suplente, disparó su primer cuadrangular en torneos internacionales oficiales, en apenas seis apariciones al plato. 

La explosión del Cañón de Dos Ríos.

La temporada 1985-1986 se convertiría en la consagratoria para Orestes Kindelán; con sólo 22 años, 4 series nacionales y 3 selectivas en su haber, el Tambor Mayor desarrollaría una de las mejores temporadas ofensivas de su carrera. En la Serie Nacional bateó para 340 (182-62), con un OBP espectacular de 427, un SLG de 554, un ISO de 214 y un OPS de 981, conectó 8 jonrones y remolcó 43 carreras en 48 desafíos (3ro de la Serie). Pero lo mejor estaba por llegar. 

Kindelan


El equipo Serranos llegaba a la Serie Selectiva como una fracción del poderoso conjunto Orientales que representó a esa región de nuestro país durante las primeras 11 ediciones, logrando incluso los títulos en la primera de estas, en 1975, y luego en 1981.

Serranos estaba formado por los peloteros de las provincias Santiago de Cuba y Guantánamo, y entre ellos destacaba su cuarto bate, el número 10 y receptor Orestes Kindelán.

Pero lo que presenció el público cubano fue una de las muestras más demoledoras de poder. 30 HR, 84 remolques y 63 anotadas, líder en cada uno de esos departamentos, imponiendo además récord en cuadrangulares para cualquier evento nacional, quedándose a solo 3 empujadas de la marca de Don Miguel Cuevas (Marca realizada en 99 juegos), e imponiendo récord para el evento en ese departamento, todo eso, señores, en apenas 63 juegos.

Si sumamos Nacional y Selectiva, tenemos que El Kinde desapareció 39 pelotas (contando el jonrón en el play off de ese año) en 117 partidos, un jonrón cada 3 partidos, y empujó 128 carreras (récord para una temporada nacional) 1.09 por partido.

Como colofón de esa campaña nacional, llegó el título de la Selectiva con Serranos, y como dato curioso está el hecho de que Kindelán logró sus jonrones 29 y 30 del torneo en el último partido, nada menos que como segundo bate, estrategia utilizada por el manager Franger Reynaldo para que el toletero tuviera más oportunidades de pararse en el cajón de bateo, y evidentemente funcionó.

Internacionalmente ese año disputó el mundial de Holanda y los Centroamericanos de Santiago de los Caballeros en República Dominicana, en ambos eventos logró el título y en el segundo fue líder jonronero con 6, demostrando que lo ocurrido en Cuba no había sido obra de la casualidad.

La temporada siguiente constituyó la confirmación del fenómeno que se estaba desatando. En la Nacional fue tercero de los bateadores con 356 de average, fue líder jonronero con 17, empujó 39 y anotó 37 en 48 juegos. En la selectiva fue co-líder jonronero con 16, líder remolcador con 60, co-líder en dobles con 16, recibió nada menos que 15 boletos intencionales (Otro récord para el evento) y por segundo año consecutivo se llevó el título con su equipo Serranos.

Esa temporada nacional vio coronarse Kindelán nuevamente como el máximo jonronero con 35 (17 SN – 2 Play Off y 16 SS), también remolcó más de 100 carreras, 105 exactamente, todo ello en 114 partidos.

Con el Equipo Cuba tuvo uno de sus momentos más difíciles cuando en el Tope con los Estados Unidos no conectó ni un sencillo en 14 turnos al bate, pero también tuvo uno de sus mejores torneos con la selección, pues con 7 bambinazos resultó líder jonronero en los panamericanos de Indianápolis, uno de ellos, el más largo que se ha conectado en ese estadio, donde hoy se encuentra levantada una tarja recordando el lugar donde calló aquel descomunal batazo. También fue co-líder en remolques con 19.

Aunque estos números fueron en la etapa Clasificatoria, en sentido general el Kinde bateó para 486 con 8 bambinazos y 23 remolques. También se coronó ese año en la Copa Intercontinental celebrada en La Habana.

Si dos grandes temporadas consecutivas parecen mucho, pues el 1988 fue el de mayor producción jonronera para cualquier pelotero cubano en torneos nacionales en una campaña. La Serie Nacional fue su primer reto, ahí, en solo 39 juegos jugados disparó 22 cuadrangulares (Líder de la Zona Oriental), con una frecuencia de un jonrón cada 1.77 partidos y cada 6.36 VB, sencillamente fuera de serie. Como complemento, clasificó como segundo de los bateadores de la llamada Liga Oriental con 378, segundo en anotadas con 48, cuarto en remolques con 48, tercero en boletos con 40 y primero en Slugging con astronómico 885.

En la Selectiva, El León de la Montaña se desató nuevamente, y rozó su propio récord al disparar 28 vuelacercas, también fue líder anotador con 69. Si sumamos Serie Nacional, Selectiva y Play Off, tenemos que el Kinde despachó nada menos que 51 bambinazos en 108 partidos, récord absoluto y que nadie ha podido igualar. También anotó la increíble cifra de 121 carreras en toda la temporada, líder absoluto también en ese departamento. En resumen, en esos tres años (1986-1988) Kindelán disparó 125 jonrones, algo sin precedentes en el béisbol cubano.Internacionalmente logró su segundo título mundial al coronarse en Parma, con aquel inolvidable jonrón de Lourdes Gourriel.

Tal vez su campaña más completa fue la de 1989, con una triple corona de bateo en la Zona Oriental, bateando para 402 (164-66), único santiaguero en superar la barrera de los 400 en una serie nacional, conectó 24 cuadrangulares (en 48 desafíos) y remolcó 58. También logró el liderazgo en anotadas con 57, boletos con 49 e intencionales con 7. Pero no sólo eso, fue el de mayor OBP (554), en Slugging con 920 y en OPS con 1474. Más que suficiente para ser nombrado el MVP de la Serie. 

 

Kindelan

La post temporada no fue menos, de 19-7 (368), pero disparó 4 cuadrangulares en 6 partidos, empujando 9 y anotando 8 y siendo determinante en momentos claves del play off y protagonista principal del anhelado título santiaguero; el primero de su carrera.

En la Serie Selectiva de ese año, el equipo Serranos no tuvo una muy buena actuación y terminaron en el penúltimo lugar de la tabla, sin embargo, el Kinde logró el liderato de bases por bolas recibidas con 58, las que sumadas a las 44 de la Serie Nacional, da un gran total de 102 boletos, líder en ambos torneos; y por supuesto líder de la temporada. Kindelán bateó también en aquella Selectiva para excelente average de 347.

Pero lo más destacado de esa temporada vendría con el equipo nacional, ese año Orestes Kindelán logro la triple corona de bateo, tanto en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de México como al Campeonato Mundial de Edmonton, en Canadá. En este último torneo caben resaltar algunos datos: el Cañón de Dos Ríos logró un averaje ofensivo de 588, desapareció seis pelotas, impulso 19 hombres para el plato, 18 anotadas, así mismo logró un increíble SLU de 1265 y recorrió 43 bases.

Por sí fuera poco, su labor en los encuentros decisivos contra los nicaragüenses tuvo ribetes espectaculares, con sus jonrones en momentos cruciales. A pesar de que Kindelán fuera el hombre del mundial, el jugador más valioso de esa contienda resultó el tirador del taipeiano Kuo Lee Chien.

Y por si todo esto no resultará suficiente, Orestes Kindelan se dio el lujo de conectar el batazo más grande de todos los tiempos en el estadio Atlanta Fulton County, un estacazo ante lanzador japoneses Hideo Suzuki, que recorrió 521 pies, en el 1er Juego de las Estrellas organizado por la Asociación Internacional de Béisbol (IBA). Por todos esos resultados, en 1990, Orestes Kindelán fue nombrado el mejor atleta masculino del año de Cuba. (Continuará…)

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Tiempo en: Habana
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